jueves, 3 de febrero de 2011

...y no estás...

Me doy cuenta que siempre que hablamos, cuando logramos hablar, me queda esa sensación de tranquilidad, de alegría, la sonrisa que no puedo borrar fácilmente y que dura por días. Lo cierto es que escucharte me calma, me gusta, aunque sea solamente a través del teléfono, incluso cuando solo puedo leerte por correo, es igual, me hace bien cuando sé de ti y más cuando te veo.

Pero no pasa nada, NADA, no sé nada, no estás.

Pasa el tiempo y no logro decifrar lo que nos envuelve, si es que algún día nos dejamos envolver, yo acá, tu allá, estamos en la misma ciudad y ¡¡¡no sé nada!!!!
Puedo sentir todo esto, puedo pensarlo, puedo soñarlo pero no estás, no llamas, no vienes, no dices.
Y entonces no creo nada en este vacío entre los dos...

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