Me doy cuenta que siempre que hablamos, cuando logramos hablar, me queda esa sensación de tranquilidad, de alegría, la sonrisa que no puedo borrar fácilmente y que dura por días. Lo cierto es que escucharte me calma, me gusta, aunque sea solamente a través del teléfono, incluso cuando solo puedo leerte por correo, es igual, me hace bien cuando sé de ti y más cuando te veo.
Pero no pasa nada, NADA, no sé nada, no estás.
Pasa el tiempo y no logro decifrar lo que nos envuelve, si es que algún día nos dejamos envolver, yo acá, tu allá, estamos en la misma ciudad y ¡¡¡no sé nada!!!!
Puedo sentir todo esto, puedo pensarlo, puedo soñarlo pero no estás, no llamas, no vienes, no dices.
Y entonces no creo nada en este vacío entre los dos...
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